viernes, 2 de enero de 2015

Otaiza...¡corazón de acero!

Ganarse a cualquier hombre, mujer, niño o niña para la causa de la humanidad, es ya es de por sí, un triunfo revolucionario. Otaiza en su arrojo,ante circunstancias adversas, vivió la soledad y abrió fuego en el Palacio del poder, decidió en soledad de su conciencia de cuál sería el resto de su vida, y, la colocó al servicio de la patria; después decidió en colectivo, y se dedicó a su labor más subversiva que puede dedicarse ser humano alguno: enseñar a leer, a escribir y a pensar al pueblo para hacer la revolución que reclama la humanidad. Te hincaste a la vida y seguiste con las y los campesinos, decía que cada brazada de piscina te oxigenaba el compromiso, aunque tenemos la presunción de dónde vienes:

El ambiente olía a pólvora,

a sangre con tierra.

Tensos, Bolívar, Urdaneta, Sucre,

controlan al impetuoso Hugo Chávez

Los resultados no están a favor.

Ordenan abrir en simultáneo combates por los flancos.

Las bayonetas arrancan gemidos

de dolor y sorpresa,

las lanzas rasgan los aires

y los uniformes imperiales.

El Comandante Chávez tiene es una sólo opción:

“El batallón de pechos blindados

…y corazón de acero” como les decía.

Mira a su retaguardia y ahí está un hombre de vanguardia

Jinete ansioso, con mirada de tenso acero,

y caballo incontrolable

que gira brioso en sí, esperando la orden…

para estar en el centro del campo de batalla…

perlados el sudor de ambos a la luz del sol

la respiración de ambos…asusta!

La espada corta en el aire

la cadena de opresión es la señal.

Pica Otaiza el fiero caballo quien se para a dos patas

Raudo avanza hacia la vida o a la muerte de la patria,

se despegan desesperados caballo y jinete del resto,

se abre paso a espada y lanza,

las bridas sincronizadas en la boca,

sus bravos le siguen sus hincados trotes rematando a ambos lados

Los briosos corceles ponen sus pechos para romper la estrategia imperial

Pocos son los minutos…

Ya no se escucha el ruido de los acerados metales,

tan sólo quejidos agónicos,

manos tapan heridas abiertas

se escuchan para verificar otro “vuelvan caras”

regresa el ejército patriota, rinden parte…se cuentan y se miran

pero no está Otaiza

la orden impartida es que aparezca,

a la distancia viene el caballo

con paso trémulo, sudor, polvo y sangre del jinete se confunde

el miedo recorre espinas dorsales

muchas manos impiden que caiga al suelo

Una voz de júbilo: aún respira! Respira!

Otaiza respira

Viniste de allá, seguiste con bayoneta calada y se aceptó:

República Bolivariana de Venezuela

Dejaste tu huella, restablecido,

reivindicado ayer, hoy y siempre,

te paraste firme, tu rápida y enérgica mano en tu perlada frente

cuando se escuchó tu eco aún en el más allá:

A la orden…mi Comandante Chávez!

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