sábado, 6 de agosto de 2011

¿QUE SERÁ DE ESTADOS UNIDOS SIN BIN LADEN?

Gaspar Velásquez Morillo

Una poderosa y fuerte campaña propagandística al mejor estilo “hollywudense” teje la Administración de Obama en el mundo y la mejor excusa es el asesinato de Osama Bin Laden para ensalzar el clásico espíritu imperialista, patriotero y vengativo en la población estadounidense.

Es cierto, un escenario es la realidad interna de la sociedad norteamericana con extensos visos de insatisfacción en la población cada vez más golpeada y que conduce cada vez más a grandes contingentes de estratos populares a irremediablemente condiciones de vida depauperadas por las políticas que privilegian a las clases dominantes, propia de una sociedad marcada por la desigualdad social capitalista como es EE.UU.

De contraparte tienen una política internacional sustentadas en campañas propagandísticas de su modo de vida americano y la filosofía imperial acompañada del despliegue publicitario de su intimidatorio poderío militar.

Estos son los dos únicos recursos que le quedan en el escenario mundial a EE.UU. para presumir de la democracia perfecta cuyo Precio de Venta al Público –P.V.P- es que los países de los distintos continentes le cedan la soberanía, sus riquezas naturales y energéticas y la identidad nacional acorde a sus designios geopolíticos y sus edictos imperiales para que así cuente con vía libre EE.UU. y termine de darle forma y diseño a su pretensión de conformar un gobierno mundial extraterritorial bajo su rectoría.

Pero la puja, la confrontación interna de los partidos demócrata y republicano la pueden, la pretenden llevar, está en el plano internacional, demócratas ya hoy muestran el cadáver de Bin Laden como trofeo de guerra para ganar puntos en su política interior exaltando la venganza, el nacionalismo y la supremacía norteamericana en el común de población.

En tanto puede ocurrir que republicanos pueden retar públicamente y exigirle al presidente Obama que de cuenta pues de otros países como Libia, Irán, Venezuela para conducirlo a una espiral de la muerte y que a pesar del desarrollo tecnológico militar siempre se va a demandar de soldados norteamericanos y eso va ocasionar considerable cantidad de bajas militares estadounidenses; de contrapartida, los republicanos harán su campaña electoral apelando a usar con más intensidad la guerra por la gran cantidad injustificadas de muertes de jóvenes militares y a la par exaltaran a la población estadounidense que ponen solamente sus muertos por las ineficaces y erradas políticas de los demócratas.

No obstante, la sociedad norteamericana es una sociedad en apuros cada día la antipatía interna e internacional que despierta crece como la espuma en muchas poblaciones del mundo, en su intelectualidad, en sus académicos, en sus trabajadores; el vertiginoso avance de las tecnologías de la comunicación e información ya no sólo los beneficia exclusivamente en sus apetencias imperiales; la simultaneidad y la instantaneidad de la comunicación y de la información da pie a que desde distintas latitudes y con distintas ópticas se elaboren análisis y criterios que no siempre van a coincidir con ellos porque las identidades nacionales o regionales cobran cuerpo por eso la idea de las administraciones norteamericanas es convertir en Latinoamérica –con Ecuador, Bolivia, Perú, Chile, Colombia, Panamá- e inclusive ubican a Venezuela en el Eje del Pacífico para alcanzar comercial, militarmente, al otro lado del océano del Pacífico, estrategia geopolítica y geomilitar.

Por lo pronto exprimirán al máximo el caso de Bin Laden y exaltaran el trabajo impecable de sus fuerzas armadas y sus servicios secretos de inteligencia, se regodearan de su supremacía, alentaran chauvinismos patrioteros pero la solución al problema interno racial y de los inmigrantes, la crueldad de la política económica interna no está a la vuelta de la esquina. La bola de cristal de la cual se ufanan no siempre la podrán mirar hacia dentro de ella, puede ser que el panorama futuro no sea del todo esplendoroso para ellos porque cuando el pueblo estadounidense despierte del narcótico capitalista-imperialista, ¿tendrán que reprimirlo también? Se supone según la lógica de dominación de las élites gobernantes en EE.UU. o es la muerte del sistema imperial y Bin Laden ya no les servirá de excusa.

gaspar_velasquez@yahoo.es

@gasparvelasquez

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