lunes, 10 de octubre de 2016



DESPERTARÁ EN COLOMBIA 
EL VOLCÁN SOCIAL QUE TIENE EN SU VIENTRE
Gaspar Velásquez Morillo
Colombia como el resto de América Latina –con excepción de Venezuela- con estos insospechados virajes y el anclaje de la rancia derecha -genera condiciones a pesar de los reveses en los países a los partidos y fuerzas históricas tradicionales- que se levante un poderoso movimiento popular que cuestione y se cuestione; es una oportunidad histórica donde potenciales experiencias locales y/o regionales puedan proyectarse en una dimensión superior y pulimenten nuevos atributos que le caractericen, como también que la distancien de lo inerte y comprendan la exigencia histórica de hilvanarse para enfrentar y nivelarse en fuerzas sociales y a la postre superar el poder que entraña el status oligárquico colombiano.
En Colombia, todo indica que los espacios democráticos de hacer política fueron bloqueados desde hace varias décadas atrás; la insurrección armada, la más antigua en el hemisferio occidental, es reflejo indiscutible de esa aseveración.
Viene a la memoria todas las modalidades utilizadas por la contraparte de la oligarquía colombiana para abrirse paso en la cotidianidad y hacer política.
Hubo partidos políticos y demás experiencias que por disposición de buscar otros senderos de participación fueron liquidados o aniquilados a metralla, fueron víctimas de asesinatos selectivos de su liderazgo, vale recordar al valiente Bernardo Jaramillo, él y su organización política fueron una esperanza en amplios sectores populares, pero también fueron asesinados candidatos presidenciales y no es menos dramáticos el asalto gubernamental del Palacio de Justicia con el fatídico saldo de una masacre que incluía a la inmensa mayoría de los propios magistrados.
Puede concluirse que Colombia es una sociedad dirigida por una cúpula o élite política económica oligarca que no acepta discrepancias ni matices que le contradiga, a los hechos históricos nos remitimos
En cuanto a los dramáticos resultados del plebiscito para los Acuerdos de Paz es una grieta que se abre en la hermética y sólida clase oligárquica colombiana que vislumbra en términos inmediatos enconadas contradicciones interburguesas que saldrán a flote; esta oportunidad histórica no debe dejarse de aprovechar por un revitalizado movimiento popular capaz de insurgir, hay experiencias en el mundo, más toda la sapiencia y la creatividad neogranadina del pueblo-pueblo para marcar un nuevo rumbo según las diferentes formas de lucha y organización. De lo que se haga en adelante dependerá la estabilización político social del subcontinente.

Blog El Mural de Gaspar
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