miércoles, 3 de agosto de 2016

JORGE RODRÍGUEZ Y SU CONDICIÓN DE MAESTRO DE TODOS LOS TIEMPOS
Gaspar Velásquez Morillo
Hay personas que por su trayectoria de vida trascienden más allá de su arco de vida terrenal y se ubican en otra dimensión, sí, en  otra dimensión, que parametrizarla y valorar lo que ha significado su quehacer en lo que han tenido de existencia se requieren distinciones y cualificaciones superiores a lo común, a lo cotidiano, a lo rutinario, ir más allá de lo gris.
El Maestro Jorge Rodríguez es ese tipo de persona que en momentos específicos de la historia, rompen los moldes de los esquemas y son capaces hasta de revertir las aspas de la historia con su fuerza moral, espiritual, su dignidad, su visión y su disposición de aportar para que ir en búsqueda y cristalizar los sueños que predicaron.
Jorge Rodríguez salió a temprana edad de su natal Carora en el estado Lara y se graduó de normalista en la “Normal” de Rubio en el estado Táchira, “el caroreño” ya apuntaba a ser un joven de inquieta personalidad y que mientras más contacto tenía con la realidad de la pobreza de entonces y el discurrir histórico de la Venezuela, más se le llenaba de preguntas su consciencia, lo que contribuyó a ese despertar y no se ahorraba ninguna pregunta a la hora de interpelar o conversar con su pares o de interactuar con las autoridades educativas de su centro de estudio, además de sazonar con su razonamiento las respectivas clases, por lo que se vislumbraba que a temprana edad Jorge Rodríguez logró adquirir consciencia política, consciencia de la lucha de clases sociales en Venezuela entre explotados y explotadores.
El Maestro Jorge Rodríguez para profesar sus convicciones políticas propias las apalancó desde la pedagogía, porque abrazó los ideales socialistas y se impregnó del hilo histórico por la cual se ha transitado para llegar a la década de los setenta del siglo pasado cuando le fue arrebatada la vida por cuatro torturadores quienes cumplían las instrucciones del gobierno de Carlos Andrés Pérez y de su ministro de Relaciones Interiores Octavio Lepage.
Con cuanta habilidad el Maestro Jorge Rodríguez explicaba de forma magistral y dialéctica e imantaba a los auditorios, a sus interlocutores e inclusive a sus enemigos políticos e ideológicos quienes quedaban sin argumentos y cuando los contrarrevolucionarios apenas lo podían confrontar, ya eran al nacer exposiciones amarillentas y envejecidas y anti histórica.
El Maestro Jorge Rodríguez con respecto a las y los vacilantes, a los reformistas y a quienes abandonaron el camino revolucionario, el Maestro Jorge Rodríguez nunca fue condescendiente, ni lograron impregnarlo, ni intimidarlo; fueron estos traidores quienes posteriormente en las múltiples detenciones que vivió el dirigente socialista, quienes lo torturaron y la rectitud del maestro Jorge Rodríguez se mantuvo inmaculada, firme y controvertible, nunca lo rajaron, muchas fueron las promesas para desmoralizarlo: cargos, dinero, status, pero el maestro Jorge Rodríguez se mantuvo firme en su condición de Maestro –que es el título que más enaltece al ser humano- y en su condición de revolucionario.
La política en su interpretación marxista se hinca en dos vertientes: la pedagogía y en la psicología. El maestro Jorge Rodríguez supo con destreza de estratega hacer el deslinde político ideológico y logró discernir las falencias del movimiento revolucionario de su época y las que pudiera presentarse en el futuro inmediato. Fue artífice de la fundación del proyecto Liga Socialista – Organización de Revolucionario junto con Julio Escalona, Fernando Soto Rojas, David Nieves, Jesús Martínez, Elías El Juri, Marcos Gómez, Agustín Calzadilla entre  otros y otras revolucionarias venezolanas.
La dirección política militar de la LS / OR logró superar las fallas e inconsistencias de las organizaciones de izquierda de entonces, se formó una organización política con énfasis en la formación política, en la elaboración colectiva de análisis políticos del momento, de la coyuntura, de una interpretación y las vulnerabilidades del sistema capitalista imperialista y del resquebrajamiento del pacto burgués del “Puntofijismo”  e insertó junto con sus camaradas de dirección con una profunda convicción y ejercicio del Internacionalismo Proletario, logrando que los militantes y cuadros sintieran como propia la lucha de los pueblos del mundo y exaltaba la vigencia histórica del Socialismo, y por esa lucha trascendental valía la pena hasta dar la vida, pregonaba “No hay descanso en esta lucha a muerte”.
Jorge Rodríguez con su inteligencia, con su sapiencia, con su tino y olfato político, rompió el esquema de las organizaciones políticas tradicionales, entonces, las calles, universidades, escuelas, fábricas y empresas, campos y ciudades, fueron espacios de febriles debates políticos ideológico desmarcándose de la reacción y el reformismo.
El Maestro Jorge Rodríguez fue un obcecado enemigo del personalismo, instituyó instancias de organización y de dirección en cada estado del país, revitalizó y dio vida donde no habían de los círculos de estudio, le brotaba por los poros su condición de maestro, su modo de vida fue una modélica y una guía de vida, además impregnó a todos los niveles de la organización, exigió la elaboración de informes y balances de las actividades, encausó la rebeldía de jóvenes y de revolucionarios y revolucionarias que por un momento se sintieron desorientados y desorientadas productos de los consecutivos golpes represivos que propinaron los gobiernos de Acción Democrática y de Copei, quienes junto a Fedecámaras y el Imperio, golpearon a los bastiones de resistencia revolucionaria.
En el histórico acto de develación del busto de Jorge Rodríguez en la combativa urbanización del 23 de Enero, modesto evento se convirtió en un arrollador acto nacional con presencia de militantes consecuentes que cerraron filas con Jorge Rodríguez en la LS / OR, además hicieron acto de presencia los saldos firmes y consecuentes que en su oportunidad militaron en organizaciones como PRV – Ruptura, Bandera Roja y demás consecuentes movimientos populares, quienes ante la traición política ideológica de las Direcciones Políticas que le dieron base a su fundación, se mantuvieron firmes y consecuentes y como identidad histórica se estrechan las amistades y el afecto entre militantes socialistas consecuentes es un saldo histórico que no ha claudicado y es una reserva moral, política, ética de la actual Revolución Bolivariana porque su compromiso no está mediado por intereses personales y acomodaticios porque siempre han estado metidos en la candela de la lucha de clase por convicciones y méritos propios.
El Maestro Jorge Rodríguez para hacer lo que hizo, de despertar la consciencia de sus pares y de las generaciones que estaban espigando a costa de su propia tranquilidad, de su propio sosiego y en más de una oportunidad enfatizó la importancia de organizar y concienciar a las y los estudiantes y hacer de las escuelas, liceos y universidades centros de reflexión y re-interpretación de la historia y el devenir de la Revolución en Venezuela y en el continente y en otras partes del globo terráqueo; surge del ideario de Jorge Rodríguez el Movimiento Estudiantil de Unidad con el Pueblo -MEUP-; igual el Movimiento de Pioneros, la Liga de Mujeres, enfatizó la necesaria vinculación para la proletarización de sus sentimientos revolucionarios que los estudiantes, cualquiera sea su nivel, estrecharan relación orgánica y simbólica con los y las trabajadoras.
El Maestro Jorge Rodríguez concretó crear herramientas de lucha política de los maestros y las maestras, plataforma de docentes, entre otras expresiones. El Maestro Jorge Rodríguez sintió especial atención por las y los maestros, con ese don especial de su interpretación política llegó a orientar y comparar a nuestras maestras y maestros como las y los libertadores de nuestro tiempo, son el fermento y la levadura de la conciencia y de los nuevos tiempos.
El Maestro Jorge Rodríguez fue el artífice de la Marcha Nacional Antiimperialista que desde distintas partes de Venezuela que hicieron del sistema vial venezolano, río de autobuses, vehículos particulares, con insignias y banderas de Venezuela, que a pesar de los obstáculos, desvíos y hasta retenciones, detenciones de buses con sus pasajeros y pasajeras, encarcelamientos de dirigentes sindicales, gremiales, comunitarios y secuestros de líderes y representantes estudiantiles, la efervescencia fue tal que la marcha no pudo ser detenida, a pesar de secuestros de las unidades de transporte por los organismos represivos, entonces grandes columnas de revolucionarios y revolucionarias se dispusieron a recorrer grandes distancias a pies con el apoyo de la población en la alimentación, hidratación, medicamentos, resguardos de quienes enfermaron y en alertar sobre las arremetidas de la militancia de Acción Democrática y de Copei y sus bandas armadas.
La marcha antiimperialista llegó a su destino: Cabimas –centro petrolero del país en su momento- y estremeció el mundo socio político en Venezuela.
La respuesta de la Democracia Burguesa de Acción Democrática – Copei, Fedecámaras y CIA, fue acentuar la represión en cualquier ámbito de resistencia. Quienes suscribieron el Pacto de Punto Fijo enloquecieron, sin importarle un bledo los Derechos Humanos, entonces las y los revolucionarios, fueron hostigados, detenidos, torturados, las desapariciones y los asesinatos políticos se reeditaron y estuvieron al orden del día, viene a recordación horripilantes casos como el del profesor universitario Alberto Lovera, Fabricio Ojeda, Víctor Soto Rojas, eso no amilanó a Jorge Rodríguez y a sus camaradas que cerraban filas en el proyecto LS-OR quien y quienes aseveraban y tensaban el carácter de la membresía y simpatizantes de la LS-OR “el riesgo que corremos es parte del desprendimiento que debe animar a los verdaderos revolucionarios”.
El maestro Jorge Rodríguez le hablaba claro al Imperio, a los gobiernos adeco-copeyano de la época, a las y a los reformistas que develaba la magnitud de la confrontación y hasta donde tenía definido actuar por los derechos del pueblo y por el socialismo: “nuestro límite es la victoria o la muerte”.
El Imperio, los gobiernos adecos – copeyanos y Fedecámaras, se conjuntaron para terminar definitivamente la clase de ética y de dirección política que impartía Jorge Rodríguez en la lucha de clase en Venezuela y concibieron que la solución es acabar con la vida del Maestro Jorge Rodríguez, chocaron las copas por la decisión concertada y bajo horrorosas torturas, con desprendimiento de órganos internos, le arrebatan la vida al Maestro Jorge Rodríguez.
El Maestro Jorge Rodríguez a pesar que le arrebataron la vida a las 5.45pm del día 25 de julio después de dos días de suplicio, marchó dejando grandes lecciones y el pizarrón que es el mapa de Venezuela y la asignatura es la historia de Venezuela, indigno es que alguien o algunos que sepan lo que significó Jorge Rodríguez le dé cabida a los espacios educativos y a la misma sede del Ministerio del Poder Popular para la Educación a quien delató e inculpó al Maestro Jorge Rodríguez con su posterior asesinato que como lo asevera el revolucionario David Nieves, “Jorge Rodríguez no tenía ni la mínima idea de donde estaba retenido el espía de la CIA en Venezuela William Frank Niehous”.
La traición y la vacilación no puede tener cabida en el Ministerio del Poder Popular para la Educación, el Poder Popular, no admite la traición y la vacilación, entonces de ser así, no es Poder Popular, es una inconsecuencia hasta con el propio Comandante Hugo Chávez mentor que los Ministerios de la Revolución Bolivariana sean instancias del Poder Popular y no rampa de lanzamiento de intereses y proyectos personales, de ser así, será una caterva de inconsecuentes o de quienes ya están boqueando de cansancio y están agotados de convicciones revolucionarias o están pensando jugar desde adentro por quitarle el filo revolucionario a los preceptos políticos que el Comandante Chávez delineó para la Educación y que el presidente Nicolás Maduro sigue con énfasis y celo el legado educativo del líder de la Revolución Bolivariana.
El presidente Nicolás Maduro ha hilvanado palabras de reconocimiento y de admiración al Maestro Jorge Rodríguez y no ha ahorrado palabras no para lisonjear a los hijos y familia de Jorge Rodríguez, es para destacar la responsabilidad histórica de cada quien, ya no basta con convencer con lo que se hizo, lo que se hizo fue pasado, lo válido es lo que se hace y se sigue haciendo y el Maestro Jorge Rodríguez aún tiene que hacer y seguro es una referencia de vida, por su ejemplaridad militante, además es referencia bibliográfica por sus discursos, y de reflexión, por la pedagogía subversiva para la transición de la educación a la Educación contenida en el texto constitucional en Venezuela, esto exige de docentes comprometidos y comprometidas hasta los tuétanos en contenido y forma con la Revolución Bolivariana.


NO HEMOS OLVIDADO

A pesar del tiempo...no hemos olvidado;
A pesar del tiempo...manos decididas golpean aún el templado cuero del tambor;
A pesar del tiempo...la bandera de la patria ondea y pasa de mano en mano y el redoblante sigue sonando;
A pesar del tiempo...los sueños no se han extinguido;
A pesar del tiempo...las ideas están frescas, lozanas;
A pesar del tiempo, de marchas y contramarchas, la fogata de la patria aviva su llama e ilumina pechos y razones, los destellos se reflejan en rostros y miradas convencidas de querer a estos cuatro puntos cardinales del suelo nacional.
Pudiera pensarse...pero el pueblo evidencia que no ha olvidado y hay muertos que no deben estar en las tumbas, muy a pesar de los años, nos acompañan y estimulan.
Gaspar Velásquez Morillo
     
Blog El Mural de Papel
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@gasparvelasquez

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