viernes, 14 de agosto de 2015

CON FIDEL EN UNA TARDE DE AGOSTO

Gaspar Velásquez Morillo
Llega la información que la isla caribeña de Cuba vive las mayores temperaturas promedio de los últimos años; siempre han sido calurosos los meses de julio, agosto, septiembre, la inmensa mayoría de las y los estudiantes que cursan estudios en las distintas universidades y que provienen de diferentes países del mundo se suman al trabajo voluntario que se ejecuta desde que el Comandante Che Guevara con su ejemplo luminoso en la década de los sesenta irradió ese entusiasmo para sacarle tiempo al tiempo.
Para quienes llegamos a estudiar a la Isla con una cultura política aceptable y para quienes no, se dicen tantas cosas de Cuba, que todo nos inspira curiosidad y todo lo queremos saber, de la cotidianidad de la gente y su mística revolucionaria, del desempeño de sus instituciones, ya Raúl, perdón! el General de Ejército y Presidente de la República de Cuba Raúl Castro develaba con vehemencia en la Cumbre de Panamá de 2015, palabras más palabras menos: “Cómo puede ocurrírsele a alguien que nosotros tenemos obligado a un pueblo a permanecer en Revolución, el pueblo de Cuba es revolucionario de por sí”.
Es cierto, las y los miles de miles de estudiantes del mundo que han pasado por las aulas en la revolucionaria Cuba han de dar fe del humanismo, del desprendimiento de Cuba por compartir hasta lo poco que puedan tener y millones de cuartillas serán insuficientes para explicar por escrito y miles de horas radiales y televisivas no serán suficientes para detallar la generosidad de Cuba, de las y los cubanos, pues esa horma histórica está rescatada de la historia y ya en los diferentes pueblos de Latinoamérica y el Caribe desbrozan los caminos de la historia propia, para reencontrarse en la historia común.
En esa tarde de agosto del año 89 ó 90, en las afueras de San Antonio de los Baños, un festivo y colorido colectivo de mi Escuela de Periodismo de mi Universidad de la Habana y entre estudiantes cubanos y cubanas, así como estudiantes, en mi caso de Venezuela, otra filandesa-mexicana, angolanos, y hasta en varias oportunidades nos acompañó el ministro de educación universitaria de entonces como uno más junto con su equipo de trabajo, pues nos sumamos a la recolección de papas, eran jornadas bien disciplinadas, rendidora, y estaba en el ambiente la contabilización de la capacidad de trabajo de cada quien al llenar la mayor cantidad de sacos de papas. En la noche, nos cedían una merecida velada con música y a pesar de las agotadoras faena diaria, todas y todos, echábamos un pie, recuerdo que a mi me gustaba mucho una canción del Grupo Moncada que el coro decía...“Yo te quería María”... y la de Van Van ...Sombrero de Yarei...
En una tarde de esas cuando jugábamos volibol en habilitada cancha, la pelota sale del espacio y salgo a buscarla, corro detrás de ella que iba rauda hacia la entrada a la finca y en ese momento veo que llegan tres vehículos de negro color y se baja del carro que venía en el medio la imponente figura del mismísimo Fidel, perdón! del Comandante Fidel Castro, yo me quedé petrificado, sin poderlo creer, me extendió la mano y me dijo, “¿tú eres el venezolano?”. ¿Quién pudo haberle dicho tal dato entre tanto jóvenes que estábamos allí? ¿Testigos? Pues la seguridad del Comandante! Yo quedé obnubilado! En mis clases nos decían apelando al sentido de historia: -tengan en el bolsillo dos preguntas por si ven a Fidel! Yo no sabía qué hacer, ni qué preguntar. No se burlen...pero se me bajaron los breaker!
Enseguida el Comandante Fidel fue rodeado por las y los estudiantes, una montaña de manos iban y venían y se prendió la algarabía por saludar al Comandante Fidel. Fidel empezó a preguntar y a preguntar...
Testimonio del encuentro de aquella tarde de agosto quedaron varias fotografías, apenas empezó el año escolar en septiembre, al cabo de dos o tres días, llegaron a mi Escuela de Periodismo un sobre manila amarillo con la cantidad de fotos de ese encuentro en San Antonio de los Baños, la distribución vino perfecta, una foto para cada una y para cada uno de las y los que nos encontramos con la historia viva.
Mi asignación fotográfica cuando regresé a Venezuela en el año 92 anduvo conmigo por varios estados -tiempos difíciles aquellos- y no sé quien me la guardó o escondió, lo cierto, es que no doy con ella, mi hermano cubano y colega Randy hace año y medio quedó en enviarme copia, y me dijo con seguridad de Notario: “-tan pronto la consiga te la hago llegar”. No sabemos en cuál baúl la está buscando, pero tengo fe.
Lo cierto de todo, es que en cada mes de agosto nos llenamos de júbilo porque Fidel está de cumpleaños, en este 2015 ya son 89 primaveras y de seguro que cada joven -somos jóvenes eternos porque son revolucionarias y somos revolucionarios - de cualquier latitud en el mundo mostrará su júbilo y su satisfacción de haberse graduado en los prestigiosos estudios universitarios en Cuba, gracias a Fidel! Gracias a la Revolución cubana!
Felicitaciones Comandante! nuestro Comandante...! Que sean muchos más...!

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