viernes, 2 de enero de 2015

Nueva doctrina militar es el pueblo uniformado

El sorpresivo y tarifado ataque a Miguel Rodríguez Torres –Ministro de Relaciones Interiores Justicia y Paz- es porque los equipos de inteligencia a nivel nacional están dando los resultados esperados y la capacidad anticipatoria gubernamental ha dado al traste con los planes de la oligarquía, en reiterados momentos los ha dejado al descubierto y sin argumentos en el medio de la calle. Esguazar al Ministro en esta oportunidad es atentar también contra todos los componentes de la Fuerza Armada y demás equipos de inteligencia y de todas las comunidades vinculada en estos menesteres, así como desde propias filas de la Mesa de la Unidad Democrática quienes suministran informaciones; despierta grato asombro de propios y perplejidad en extraños que dichos equipos de inteligencia cada vez presenta más capacidad y más capacidad que inciden por supuesto en las posturas políticas de la Mesa de la Unidad porque lo que quedaba como abstracto hasta hace poco hoy son mostrados con nombres y apellidos de cada uno y una de las involucradas y las circunstancias propias de tales hechos.

Viene el tema a la mesa porque ya es insuficiente hablar de la Unidad Cívico – Militar y basta darle una relectura al proceso histórico venezolano, latinoamericano e inclusive en todo el orbe; cuando se emprende una lucha por la Liberación Nacional y la Construcción del Socialismo, para el caso venezolano, es el Socialismo Bolivariano, que se alcanzaran esos máximos objetivos es y será a través de la lucha, de la pelea, de la guerra de todo el pueblo. Cuando hablamos del pueblo, hablamos del campesino y la campesina, del obrero y de la obrera, del pescador y la pescadora, del estudiante y de la estudiante y así por el estilo, el segmento de clase social en cuestión es: pueblo versus oligarquía.

Las dinámicas societales inciden para que los conceptos no se queden anclados, muy por el contrario, eso implica que los conceptos se vayan desplazando y resalta la importancia de esta dinámica, si estos nuevos contenidos y/o atributos de los conceptos que se configuran, contribuyen a esclarecer aún más aquellas situaciones que en su momento fueron acertadas y oportunas interpretaciones o lecturas de la realidad pero con el discurrir del tiempo se hicieron conceptualizaciones que parecían detenidas y que es necesario reconsiderar por las riquezas de matices que presenta esa nueva realidad a la cual hay que darle novísimo lustre y remozarla todo, producto de la nueva partitura de la historia y de la Dialéctica que debe abrazarla.

El proceso independentista liderado por el General Simón Bolívar, fue nutrido por hombres y mujeres del pueblo y hasta por niños, niñas y ancianos y ancianas provenientes del pueblo llano; muchos y muchas se fueron formando en las ciencias y artes militares en el fragor de la lucha misma contra el Imperio español y demás potencias aliadas, esa resistencia se fue galvanizando producto de las arbitrariedades y violaciones elementales de los derechos humanos propiciadas por los europeos, del derecho a pensar y el derecho a existir sobre la faz de la tierra, hizo que oleadas de pueblos en las distintas ciudades de Venezuela se fueran sumando para conformar un Ejército Libertador y enfrentaran con su hidalguía, con su valentía, audacia y coraje al depredador Ejército regular español proveniente de Escuelas Militares de larga tradición y de larga experiencia de lucha cultivada durante siglos; por lo tanto, sus técnicas y tácticas fueron concebidas, asumidas y proyectadas por las Escuelas Militares europeas como decíamos.

De nuestra parte, nuestro Ejército Libertador fue una heterogeneidad étnica, de clase y de conformación social diversa que jugaron su protagonismo según las circunstancias históricas.

Dolor y desconcierto causó en filas militares patriotas y en sectores del pueblo del Oriente del país, el fusilamiento de Manuel Piar, fue un líder popular en todo el Oriente –repetimos- desde las costas hasta entrado el Sur del Macizo Guayanés. Estas fueron las convulsiones sociales de la época y es motivo de otras interpretaciones y análisis. Pero lo que si es cierto, que Simón Bolívar llevo clavado, como tatuado dentro de su corazón esa dura decisión y algunos dicen que nunca supero ese dolor muy íntimo.

En una visión panorámica y si recorremos el Continente latinoamericano, la historia da cuenta que los movimientos de resistencia y de lucha fueron nutridos con el pueblo, con su sapiencia, con el conocimiento de la geografía, con la solidaridad con las causas dignas y fueron paulatinamente cambiando la historia.

En el reproche que hiciera el Rey de España en su oportunidad a Pablo Morillo –el militar de más alta graduación que había venido a estas tierras a aplacar a los locos del Sur- reproche, por las sucesivas derrotas propinadas por el Ejército Libertador, éste respondió: -Ud. me da cien mil llaneros y a un Páez y le pongo a Europa a sus pies.

Si auscultamos con precisión la expresión de Morillo, damos cuenta, que se refiere a un pueblo disciplinado y corajudo, compactado por un liderazgo e imantando y educado en el combate mismo por las causas más nobles: La Libertad y la Vida de la Humanidad.
En el caso de los Imperios, por decirle de alguna manera, modernos, vale la pena traer a colación ejemplos de las luchas de distintos pueblos en distintas latitudes, hay que recordar por ejemplo: Sandino, Fidel, Mao Tse Tung, Ho Chi Ming, Colombia, Angola, Sudáfrica, todas hubiesen fracasado estrepitosamente si no hubieran contado con el apoyo y la incorporación popular y nunca deben con todo y que tengan un ejército regular contar con las disímiles adecuaciones formas de lucha y organización.

Y en su oportunidad, en la Guerra de Independencia, Páez, Bolívar y demás mandos militares de la época tenían temprana consciencia de la Guerra Asimétrica; se enfrentaba a un Ejército español que poseían entrenamiento, estrategia y táctica con personal egresados de prestigiosas Escuelas Militares, con poder de fuego, con una extensa flota marítima de guerra, que la primera batalla contra el Ejército Libertador la llevó a cabo en la Isla de Margarita liderados por Pablo Morillo, relatan las crónicas de la fiera batalla, “que habían tantos buques de guerra españoles que no se veía el mar”, allí Morillo probó el salitre del mar patriota, su barco insignia donde él venía fue hundido, relatos de entonces le atribuyen esa osadía a los Guaiqueríes que tenía la capacidad de soportar hasta 5 minutos debajo del agua, lo cierto es que horadaron el barco emblemático que cruzó todo el océano Atlántico y fue éste quien se fue a pique precisamente en la Isla Margarita teniendo que ser socorrido Morillo, su tripulación y personal por otros barcos, las palabras de Morillo no se pueden expresar aquí…allí empezó toda la agonía de su estadía en Venezuela.

Decíamos de la Guerra Asimétrica que ya esta fue utilizada en la Guerra de Independencia y no hubo factores de la naturaleza que no fuera utilizado contra los invasores españoles.
Partes de guerra evidencia la utilización de la creatividad criolla, amarrar a la cola de los caballos arbustos, ramas, ubicar veintes a treintas jinetes y enfilarlos hacia las tropas españolas quienes temerosas por la proporción numéricas a favor de los patriotas e inmediatamente abandonaban posiciones militares, o ciudades o pueblos sometidos que habían conquistado en su rapacería.

Lo que ocurre recientemente en Venezuela, es la aplicación de planes desestabilizadores y golpes de Estado en el plano social y económico utilizando mecanismos de incorporación social estimuladas por el resentimiento, la manipulación, la intriga, la envidia, es decir, las reacciones más infame del “ser humano” de manera que a la postre, los sectores y clases oligarcas se encargue de retrotraer la historia y volver el usufructo de las riquezas nacionales a manos de la oligarquía y las del Imperio y transnacionales.

Ya, y esa fue la gran labor del Comandante Hugo Chávez Frías, enseñar al pueblo a pensar como pueblo, a realzar su autoestima, a contar con confianza en sí y para sí, a conocer y reconocerse en su hilo histórico y hacerle saber al pueblo y a las fuerzas armadas cuáles son las razones para su conformación, surgen y están concebidas en el modelo capitalista para defender los intereses de las clases oligarcas, mientras que otro fuera el carácter y contenido del Gobierno y del Estado, ya la Fuerza Armada estará al servicio –como es obvio- de ese nuevo orden socio-económico y socio-político.

Pues, esa nueva Doctrina Militar se ha venido hilvanando bajo el liderazgo del Comandante Chávez y a través de esos hijos e hijas del pueblo que tomaron como su razón de vida enrolarse en filas militares a través de las Escuelas y Academias militares pero sin perder su esencia popular, sin olvidar el origen social de donde provienen y del por qué una mayoría numérica de compatriotas vivían en precarias condiciones y selectos y reducidos grupos sociales vivían en la ostentación y en la insaciable avaricia en exclusivas urbanizaciones de elitescas ciudades de Venezuela.

Es de triste recordación la oprobiosa Recluta empleada por el Estado Burgués durante toda su existencia; mientras que en la Guerra de Independencia era un honor participar en el Ejército Libertador y desde distintas latitudes y en correspondencias de la época hay muchas evidencias que Simón Bolívar recibió de distintas lugares del mundo de donde se ofrecían a sumarse al Ejército Libertador y así lo hacían, vale recordar las distintas Legiones provenientes de distintas latitudes y enroladas en el Ejército Libertador. Hoy de nuevo es un honor servir a la Patria, al pueblo, a través de la Fuerza Armada. Los ejemplos sobran y es lo que irrita a la oligarquía saber que la Fuerza Armada ha cambiado de giro y está al servicio de las causas más nobles de la sociedad venezolana. Y ya no llevan neceser de las amantes de algunos presidentes o de algunos de los altos mandos militares.

Ahora bien, de dónde proviene el Ministro Miguel Rodríguez Torres, o cualquier otro u otra militar que constituyen los altos mandos o de mandos intermedios y en la tropa misma, todos vienen de los barrios periféricos de la Venezuela petrolera cuya riqueza fue mal distribuida, acaso que Rodríguez Torres viene de alcurnia, viene de Caricuao, Caricuao que es una comunidad que ha venido abriéndose paso, pero lo fue así, 30, 40 años antes? no que va! Claro! Rodríguez Torres cuando habla de Caricuao, hace recordar al poeta turco Nazim Hikmet “Hay dos cosas que nunca olvida el hombre, el rostro de su madre y el pueblo donde nació”, ya lo decía Rodríguez Torres por la televisión a propósito de la recuperación del liceo de la localidad de Caricuao donde cursó sus estudios de bachillerato, dijo con orgullo de su parroquia, palabras más palabras menos, lo cierto que hiperbolizó como lo hacen los y las zulianas, pero quedó expresado su orgullo sobre su lar: -Caricuao es el lugar más lindo de la bolita del mundo!

Así como Rodríguez Torres lo habrán hecho y sentido todos esos y esas jóvenes de 16 y 17 años que apenas estaban abriendo los ojos ante el mundo, a muy temprana edad abrazaron sus sueños de servir a la patria desde filas militares, se despidieron y se abrazaron bañados en lágrimas con sus familiares, batieron sus manos al viento para decirle adiós a sus amistades, no volver a ver por un buen tiempo al barrio, sus calles y su gente, recordar con nostalgia el liceo, de la novia que apenas tuvo fuerza para asomarse por la ventana, saber la hora, para ver pasar el autobús donde iba su primer amor, rumbo a la Academia, el beso en el aire para sellar el pacto con la promesa del pronto retorno, y se fueron esos y esas jóvenes siguiendo unos ideales inculcados en el hogar, inculcados por la historia, por el sentido del deber y del retribuir lo que el país le ha aportado.

Algunos han regresado, otros y otras no han regresado, han ofrendado la vida por la patria -antes en las fronteras- ahora en el Este de Caracas y en algunas urbanizaciones chic de algunas capitales de principales ciudades de Venezuela; porque esas y esos citadinos sienten desprecio por la vida de esos jóvenes militares y policías, sienten desprecio por el origen de clase de esos jóvenes militares y policías, esas y esos citadinos y su clase política escupen el rostro del pueblo y al escupir al pueblo escupen su historia, la cual desconocen hasta en los más básico.

Simón Bolívar, el Padre de la Patria, Libertador entre Libertadores en su particular estatura que se mide desde su frente al infinito le respondió en Carta de respuesta al enviado estadounidense Benjamín Irvine. 1818, quien abogaba por que el Ejército Libertador les retuvo al gobierno de EE.UU en el Orinoco par de barcos repletos de armas en auxilio a los españoles que estaban confinados al Apure y sitios circunvecinos y le exigía al Libertador la liberación y la devolución inmediata de los barcos.

La respuesta de Simón Bolívar consciente de la magnitud de la lucha que emprendían con alcance mundial:
“Protesto a usted que no permitiré que se ultraje ni se desprecie el gobierno y los derechos de Venezuela, defendiéndolos contra España ha desaparecido gran parte de la población y el resto que queda ansía por merecer tal suerte, lo mismo es para Venezuela combatir contra España, que contra el mundo entero, si todo el mundo la ofende.”

Todo da la medida que la Fuerza Armada es el Pueblo Uniformado que es más allá de la unión cívico - militar.

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