viernes, 4 de noviembre de 2011

LOS RESULTADOS DE GUADALAJARA, EL SISTEMA DE ORQUESTAS INFANTILES Y JUVENILES Y LA VINOTINTO

Gaspar Velásquez Morillo

El director de cine Alberto Árvelo y el resto del equipo creador del Documental “Tocar y Luchar” por más documentales que dimanen de esta bella, admirable experiencia a mi humilde opinión nunca podrán superar este parto inicial por la calidad y la fuerza de ese alumbramiento cinematográfico; no obstante merecen el reconocimiento por tan loable labor de proyectar en muchos ambientes nacionales e internacionales lo que hace el Sistema, donde ya varios países han replicado y hasta han contado con la asesoría directa de los y las mentoras venezolanas que hacen la distinción para el mundo que ya Venezuela, la Patria de Simón Bolívar, no es solamente petróleo o concursos de belleza.

Sobre el maestro Abreu no hay confines del mundo donde no sea una referencia tanto personal como por su tesón y persistencia, el Sistema de Orquesta hasta casi que es emblema de la política exterior de estas tierras bolivarianas.

La fibra nacionalista y la hidalguía patria se elevó hasta su máxima expresión, además por el acompañamiento de todas las máximas autoridades nacionales la orquesta se presentó en Ginebra para decir que en Venezuela se respetan los Derechos Humanos por eso es que en Venezuela la Revolución es Humanista, por eso es una nación libre, democrática, soberana y digna de las luchas de nuestras Glorias Patrias.

Igual pasa con la querida Cuba, sus atletas y sus hazañas hablan por lo que es esa heroína antillana.

El maestro Abreu y el cineasta Alberto Árvelo tienen pendiente otro documental seriado en los ambientes naturales de Venezuela, ahora cuando se formalice lo concerniente al Territorio Insular Miranda, que se presenten en vivo las notas musicales de las orquestas infantiles y juveniles en ese territorio azul, además que se eleven por los cielos en Canaima y arrullen también hacia todo el Amazona aportado por 8 países con sus 8 millones de kilómetros cuadrados, también al sur del Lago con su rayo del Catatumbo, que los Medanos de Coro por el tiempo de interpretación rimados de los instrumentos musicales ceda sus vientos a escuchar, que niños y jóvenes latinoamericanos se presenten con sus notas musicales en la Base Terrena y eleven al Satélite Simón Bolívar el susurrar musical de la ternura que es la solidaridad entre los pueblos, que en la Faja Petrolífera del majestuoso Orinoco la extracción vibre con los arpegios de manos infantiles y juveniles que asumen el palpitar de auto sostenibilidad y la sustentabilidad nacional y la confluencia de muchas banderas nacionales de otras latitudes. Ah! pero no debe quedar por fuera Lagunillas con su fenómeno de la subsidencia expresión de la abusadora extracción petrolera que el suelo está a 9 metros por debajo del nivel del lago, vale decir tanto petróleo que extrajeron para el exterior que el suelo cedió.

El Pico Bolívar o en el Teleférico reclaman cada uno que estén presentes las orquestas del sistema en el menú musical pero eso tienen que solucionarlo por Mérida.

“Cada pueblo una orquesta” el lema es conmovedor por lo hermoso, por el reto de liberar para construir “una sociedad justa y amante de la paz” por lo que liberar cada palmo de tierra exige asumir inicialmente consciencia liberadora y de patria.

Desde luego las orquestas infantiles y juveniles son equipo de conjunto, igual es la vinotinto, que se da el toupé de contar con dos selecciones.

Recuerdo la ya desaparecida desde hace muchos años Revista Sport Gráfico, donde conocíamos a jugadores o luminarias pero también al talento nacional que descollaba en distintas regiones del país, a través de reportajes que nutrían la revista aludida, lamentablemente los medios actuales están dedicados al deporte pero el peso descansa en el deporte rentado y sobre todo foráneo, dejando de lado a atletas o deportistas que son potenciales baluartes.

Pudiera asumirse en paralelo pero hemos avanzado en instalaciones deportivas en todo el país; pero así como asume el Sistema de Orquesta en cada pueblo una orquesta, pudiera asumirse en cada pueblo un complejo deportivo con su respectivo pool de entrenadores y entrenadoras.

Ahora disculpen la bellaquería: pero imaginemos que por unos minutos hubiéramos perdido la cordura y planteáramos que quienes dirigen el sistema de orquestas no cuentan con un plan rector anual y se ignorara la iniciativa para las regiones, además estuvieran contaminados de ambiciones personales, grupales, zancadillas, pues se pierde el rumbo ético, organizacional, no se cumplieran las metas en el tiempo estipulado y así por el estilo, quedarían algunos de sus integrantes para animar fiestas familiares y cantarle en la búsqueda al niño Jesús cuando un choro o una chora se lo ha robado del pesebre.

Creo y me someto al llamado de atención si me equivoco pero creo que el Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles y la Vino Tinto, con el profesor César Faría al frente con el aporte valioso de quienes lo antecedieron, se constituyen es una buena experiencia organizacional que hay que tomar en cuenta, algo de interesante y referencial tiene que haber en su acumulado que es necesario observar. Con respecto a la Federación de Fútbol no me pronuncio.

Sobre el deporte en Venezuela, vale recordarlo es Política de Estado, vaya el reconocimiento a esos deportistas y atletas desde los más humildes en cualquier parte del lugar más recóndito de la República como aquellos y aquellas de reconocida trayectorias que apartan parte de su valioso tiempo -según su plan de formación- para dictar clínicas en los barrios y en comunidades rurales, porque “Venezuela es única, soberana e indivisible” y sin orgullo nacional, qué?.

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