sábado, 6 de agosto de 2011

Manual para formar futuros delincuentes

¿LA INDUSTRIA CINEMATOGRÁFICA DEL IMPERIO

PROPICIA Y FOMENTA LA VIOLENCIA SOCIAL?

Gaspar Velásquez Morillo*

Si. Si la propicia. Propicia la violencia y la estimula. Porque la mayoría de todos los contenidos de la filmografía imperialista están sustentados en acciones agresivas de índole social, familiar, policial, entre otros que reciben el calificativo de “películas de acción” donde la mayoría de las carátulas, así como los afiches de promoción y las mismas películas están teñidas de rojo, de sangre, de utilización de armas de fuego, de crímenes, drogas, narcotráfico, asesinatos, transgresión de las leyes y normas sociales, es en definitiva una glorificación a la muerte y es la seducción con la que cultivan y cautivan, alienan a los y las jóvenes, como al resto de la población creando una cultura que queda a un paso de la tentación y de la delincuencia.

Según expertos en motivación y desarrollo personal parten de la idea que una persona que de manera permanente y sistemática esté viendo por televisión, cine, internet, videos y los famosos “quemaítos” películas de violencia durante seis meses es un equivalente a un proceso de formación cognitiva de un semestre académico en cualquier centro de estudio.

Decimos nosotros con suma preocupación que los “centros de esparcimientos y recreación”, las televisoras, los cines capitalistas, están germinando en el seno de la sociedad y sobre todo en las futuras generaciones las semillas de la autodestrucción y destruyendo lo más sagrado del ser humano, que es el derecho a la esperanza, a un futuro cierto, a la disminución de las incertidumbres.

No es pacatería o falso purismo, el problema de la violencia y la delincuencia tiene múltiples aristas, ya se aprobó una Ley por la Asamblea Nacional de Venezuela contra los juguetes bélicos que circulaban con toda libertad entre las y los niños creando una mentalidad propicia para la violencia. Falta legislar sobre la filmografía imperialista, este renglón que aparentemente se ve sutil pero surte su efecto puesto que algunos delincuentes buscan llevar a cabo esos vastos conocimientos adquiridos además del valor agregado propio e inclusive desarrollan el ego a tal punto de vanagloriarse por ser reseñados por la prensa y la tv.

Es importante que las instituciones del Estado asuman su papel de fiscalización, control, entre ellas: el seniat, las alcaldías, gobernaciones, ministerios, sociedades de padres y representantes, comunidades organizadas, CONATEL, por mencionar algunas entre otras.

Vale destacar que EE.UU. después de los destrazosos resultados que obtuvo de la Guerra de Viet Nam apeló a films con contenido épico, glorificó el heroísmo estadounidense, quiso elevar la moral de sus tropas y de su población quienes heridos en su orgullo imperial por tan abrumadora derrota militar, ética, diplomática y en la opinión pública a nivel mundial se propusieron realzar y exaltar la mística imperialista y galvanizar su espíritu de invencibilidad y se tornaron cada vez más agresivos e insolentes.

En sentido contrario también utilizan los medios de comunicación su arsenal según las necesidades, así como direccionar para sembrar –repetimos- la semilla de la destrucción, de la autodestrucción de una sociedad, así como desmoralizar a un pueblo, a sus jóvenes, inducir al consumo de drogas, elevar el individualismo, el egoísmo, el consumismo, el placer fútil, además del culto al dolor ajeno.

En nuestro caso, hay que tomar medidas y esas medidas son la resultante de la consulta abierta a la sociedad.

Nos preguntamos: quién tomará la decisión institucional? Cuotas importantes de jóvenes deambulan sin esperanza y sin valores, abono para la delincuencia. La revolución debe tomar decisiones y acciones. Cuando se marchita un o una joven, se marchita una flor, acaba la vida…se acaba el futuro…

*Profesor y Periodista

gaspar_velasquez@yahoo.es

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