sábado, 6 de agosto de 2011

El crimen político y la violación de los Derechos Humanos...esencia de la Venezuela Oligárquica

JORGE RODRÍGUEZ ES SEMILLA Y SURCO

A 33 AÑOS DE SU ASESINATO

“La muerte no es verdad cuando se ha cumplido la obra de la vida”

José Martí

Jorge Rodríguez fue asesinado el veinticinco de Julio de 1976. Torturadores de oficio se ensañaron con golpes, batazos, corriente eléctrica y hasta quemaron con cigarrillos en diferentes lugares del cuerpo del Secretario General de la Liga Socialista. El ex - presidente Carlos Andrés Pérez, su Ministro del Interior Octavio Lepage y el Director de la Policía Política de entonces, Arístides Lander, -todos socialdemócratas de Acción Democrática- trazaron la orientación de obtener de Jorge Rodríguez cualquier confesión que lo comprometiera a él como a la organización que él representaba; estos últimos autores intelectuales del brutal asesinato subestimaron a Jorge Rodríguez, aun estando éste en los últimos segundos que le quedaban de vida mantuvo en alto la hidalguía del pueblo venezolano. El macabro asesinato de nuestro fundador es muestra evidente de la articulación del imperio con los gobiernos entreguistas que dirigieron a Venezuela en un pasado y que sin ningún escrúpulo ahogaban en sangre cualquier vestigio de oposición, de dignidad y soberanía. La oligarquía nacional e internacional y el imperio subestimaron a nuestros revolucionarios y a nuestras revolucionarias, hombres y mujeres del pueblo que fueron asesinados y asesinadas durante el “puntofijismo” son huellas imborrables para el compromiso y para la convicción y hoy regresan convertidos en millones y macerados con el pueblo venezolano construimos, la República Bolivariana de Venezuela.

NO HEMOS OLVIDADO

A PESAR DEL TIEMPO...NO HEMOS OLVIDADO;

A PESAR DEL TIEMPO...MANOS DECIDIDAS GOLPEAN AÚN EL TEMPLADO CUERO DEL TAMBOR;

A PESAR DEL TIEMPO...LA BANDERA DE LA PATRIA ONDEA Y PASA DE MANO EN MANO Y EL REDOBLANTE SIGUE SONANDO;

A PESAR DEL TIEMPO...LOS SUEÑOS NO SE HAN EXTINGUIDO;

A PESAR DEL TIEMPO...LAS IDEAS ESTÁN FRESCAS, LOZANAS;

A PESAR DEL TIEMPO, DE MARCHAS Y CONTRAMARCHAS, LA FOGATA DE LA PATRIA AVIVA SU LLAMA E ILUMINA PECHOS Y RAZONES, LOS DESTELLOS SE REFLEJAN EN ROSTROS Y MIRADAS CONVENCIDAS DE QUERER A ESTOS CUATRO PUNTOS CARDINALES DEL SUELO NACIONAL.

PUDIERA PENSARSE...PERO EL PUEBLO EVIDENCIA QUE NO HA OLVIDADO Y HAY MUERTOS QUE NO DEBEN ESTAR EN LAS TUMBAS, MUY A PESAR DE LOS AÑOS, NOS ACOMPAÑAN Y ESTIMULAN.

ENTRE GALLOS Y LUNAS

Del surco adentro de la tierra venezolana, en Carora, nace en Febrero de 1941, nace Jorge Rodríguez. Entre lomas y necesidades esculpió su recia personalidad. Siendo un adolescente cumplía su compromiso en las zonas rurales del país, enseñaba a leer, a educar, para arrebatar de la ignorancia a los hombres del campo. Se graduó de normalista y ejerció su condición de maestro y de allí aprendió, aprendió de la vida, del prójimo, aprendió las lecciones que le brindó su origen humilde, aprendió la necesidad de luchar, de organizarse, aprendió que tenemos un digno legado de valiosos hombres y mujeres de la Generación de 1810, aprendió cómo se sustenta el actual modo de dominación de la falsa democracia del “puntofijismo”, donde los ricos vivían extremadamente muy bien y los pobres extremadamente muy mal.

TENDIDO AL SOL

Estaba curtido de pueblo, de conciencia y disposición de ser y hacer. Conformó a nivel nacional lo que fue la Federación de Estudiantes de Educación Media, allí se consolidó como formador de juventudes, en el movimiento estudiantil de la Universidad Central de Venezuela con toda esa madurez de ser excepcional, la decisión de los estudiantes lo llevó a ser representante estudiantil ante el Consejo Universitario, librando a la vez intensas batallas por la autonomía universitaria, violentada en aquel entonces –año 1968/1973- por el presidente demócrata cristiano y máximo líder del partido COPEI, Rafael Caldera. Jorge Rodríguez libró intensas campañas también contra AD-COPEI y la patronal Fedecámaras y sus políticas entreguistas al capital transnacional; así también contra las desviaciones de una izquierda errática, alejada del vibrar del pueblo como a la vez alentada por mezquinos intereses que le hacían el juego a la derecha proimperialista.

Así es Jorge Rodríguez, así era Jorge Rodríguez, carismático, fogoso, convencido y convincente, entusiasta y como él decía...”con el puñal en la boca y la lanza en la mano a la hora de defender los derechos del pueblo”. Un Jorge Rodríguez estudioso, incisivo, acucioso en el análisis, apasionado y constante en todo eso de crear conciencia en el pueblo, exigente en el cumplimiento de las tareas y de los compromisos; estas y otras multivirtudes que lo hacen él y no uno más en la escena de esta lucha entre explotados y explotadores.

Jorge Rodríguez quiso a su pueblo, de ello da fe la realidad, es fundador de la Liga Socialista para contribuir a redimir a la sociedad venezolana y consciente estaba que quienes ostentaban y beneficiaban de las riquezas de la nación no iban a ceder sus exclusivas prerrogativas facilitadas por las alianzas de sectores políticos y económicos recalcitrantes de este país, en tanto que el resto de la sociedad vivía – y vive- un vía crucis ante el cúmulo creciente de sus necesidades, que demarcaban –y demarcan- una línea divisoria entre aquellos pocos que tienen inmensas riquezas que le niegan y arrebatan a los muchos, que son el grueso de la población venezolana.

SUEÑOS COMPARTIDOS

Jorge Rodríguez es Jorge Rodríguez porque pueden muchos hombres llamarse Jorge Rodríguez, pero Jorge Rodríguez es Jorge Rodríguez por sus ideas, por sus convicciones, por sus principios, por su accionar. Fue amigo de revolucionarios venezolanos y de los hombres y mujeres que más allá de nuestras fronteras patrias, en sus respectivos países luchan por sus sueños, por cristalizar los ideales de libertad, de justicia, de amor...nuestra causa común...solía decir con serena convicción.

Ese hombre de claras convicciones y principios, que recorría al país llevando su mensaje de la necesidad de luchar contra la falsa democracia de AD-COPEI y Fedecámaras; ese Jorge Rodríguez que predicaba insistentemente la necesidad de organizarse para ser nosotros mismos –el pueblo- hacedor de sus propio destino, ese Jorge Rodríguez pletórico de optimismo, entusiasta constructor en parte del movimiento popular venezolano es expresión del hombre que lucha todos los días, de los hombres imprescindibles.

¿QUIÉNES ARREBATARON LA VIDA A JORGE RODRÍGUEZ?

A Jorge Rodríguez, peligro eminente, hay que eliminarlo, la orden viene de arriba y se ejecutó. El 25 de Julio de 1976, los calabozos de la DISIP fueron escenario de tan alevoso asesinato. Los dedos acusadores del pueblo señalan al adeco Carlos Andrés Pérez, a su Ministro del Interior Octavio Lepage y al Director de la DISIP de la época, Arístides Lander, como los autores intelectuales, ellos pensaron que matando a Jorge Rodríguez acabarían con sus ideales, con unos ideales históricos. ¡Se engañaron ellos mismos! Esos ideales están en el verdor de nuestra geografía nacional, en el cauce de los ríos, en el aire que respiramos, en el trinar de los pájaros, esos ideales han estado y están en el cantar de los gallos que nos anuncian el día y, en la luna viajera de cada noche.

DE AZULES Y NUBES

Todo mañana será promisor. Así alimentaron sus conciencias quienes se enfrentaron a España en el siglo antepasado, siguiendo ideales, mas no hombres. El devenir histórico es indetenible; caigan muros, caigan experiencias como la URSS, así se enseñoree el imperialismo, el neoliberalismo cope la escena con su arrogante presencia, así haya traidores y quienes se cansan por no confiar en sí y en los demás, el trigo estará allí, resistiendo a todas las estaciones del año y condiciones atmosféricas e históricas adversas, y ese trigo eres tú y nosotros...es allí, donde cobra vida Jorge Rodríguez y es allí, donde seremos decentes y consecuentes!

Con Jorge Rodríguez también recordamos al Chema Saher, a Argimiro Gabaldón, Fabricio Ojeda, Alberto Lovera, Ronald Morao, Andrés Linares, Livia Guoverner, Alvaro Viloria, Rafael “Gato” Quevedo, Ricardo Acevedo y a muchos hombres y mujeres, genuina representación de la estirpe humanística por una nueva sociedad, una Venezuela bolivariana.

Gaspar Velásquez Morillo

gaspar_velasquez@yahoo.es