sábado, 6 de agosto de 2011

¿POR QUÉ LA OFERTA ELECTORAL

DE LA OPOSICIÓN ES NEOLIBERAL?

(Parte II)

El pueblo no está capacitado para hacer leyes. Henry Ramos Allup.

Gaspar Velásquez Morillo*

Traemos a colación lo expresado en la primera parte cuando afirmábamos que la Oposición es Neoliberal:

Son Neoliberales porque este es el Plan de Gobierno que exponen como oferta electoral y más allá del marco electoral, éste es el esquema que les diseñó el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, iniciativas avaladas, propiciadas por los gobiernos de EE.UU. y en toda esta gestión gubernamental brota espontáneamente el Neoliberalismo, basta ver los Planes de Gobierno implementado por AD, COPEI y Convergencia, así como también hay constancia que los y las Neoliberales impusieron sus políticas Neoliberales a sangre y fuego en detrimento de las condiciones de vida del pueblo.

Para ocultar su esencia Neoliberal, los y las Neoliberales obvian como posición de principio la participación protagónica del pueblo puesto que los y las Neoliberales sustentan la tesis que el pueblo no está capacitado para hacer leyes como lo afirma con desgañitada y aflautada voz Henry Ramos Allup, quien está chingo porque el presidente Chávez lo mencione en sus discursos para cotizarse en el seno de la oposición o para disimular la derrota, dejar al garate al partido AD, viajar lo antes posible a EE.UU o al Perú y desde allí declarar a CNN y autocalificarse como perseguido político. De esa manera evadir la responsabilidad de la destrucción y la conducción de AD a la derrota y desaparición histórica

Los y las Neoliberales se consideran que tienen acumulado méritos para estar por encima de la ignorancia, de la idiosincrasia y del verdadero sentir popular; es decir, son meritócratas y además subestiman la capacidad creadoras del pueblo pero nuestra respuesta es que el mismo pueblo, los y las trabajadoras echaron andar a PDVSA cuando el Golpe Petrolero.

Y ahora con los sabotajes en la industria eléctrica, petrolera, Pdval, Mercal, la planificación del magnicidio, el pueblo le ha demostrado y demostrará a la Oposición Neoliberal, a las transnacionales, a las empresas privadas de comunicación y al Imperio de que está por encima de esas ruines acciones que dibujan la verdadera esencia fascista de los y las Neoliberales, pero de allí también el pueblo sacará lecciones de aprendizaje.

Veamos como fue catalogada Latinoamérica con la aplicación de las políticas Neoliberales. Por adelantado decimos que en el caso de Venezuela desembocó en El Caracazo como consecuencia de la implementación de las políticas Neoliberales durante las décadas de los 70, 80 y 90.

Latinoamérica fue tal vez el alumno más aplicado de estas políticas. Se adhirió a las reformas con convicción y entusiasmo; y ahora se enfrenta a las consecuencias: medio decenio de estancamiento, un porcentaje de su población bajo el umbral de la pobreza, desempleado y sin subsidios. Estas estadísticas no han hecho sino empeorar respecto a las registradas a principios de los noventa”.

Lo afirmado por Joseph Stiglitz en su libro Los Felices 90. Semillas de la destrucción, luce de entrada muy superficial, vale mirar en el contexto latinoamericano y preguntarse: cuáles condiciones propicia que tenía o contaba América Latina en ese entonces para ser terreno fértil, y fecundaran en ese vasto territorio geográfico, las “recomendaciones” del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional.

El alcance de las políticas Neoliberales se extendió al ámbito académico que a través de “pensadores” e “investigadores” ambos segmentos tarifados que lograron imponer la tesis fundamentalista de la preeminencia del Mercado por encima del Estado nacional. Tal elixir de la academia fue el jarabe a tomar en los espacios universitarios con un ropaje de cientificidad y la prescripción fue total ya que circuló sin ninguna recomendación ética y de soberanía nacional a sabiendas que tenían el expreso interés de minimizar el Estado y “abrir” los espacios institucionales al discurso de Mayor Mercado – Menor Estado.

Los y las Neoliberales para catapultar tamañas iniciativas del Banco Mundial y del FMI, tuvieron que ceñir, reducir, minimizar o comprar a quienes tenían y tienen algún liderazgo o responsabilidad institucional y conminarlos a “plegarse” a tales orientaciones, las mismas no eran más que instrucciones a cumplir y orientadas desde los centros financieros de orden mundial y por esta vía se le daba a los designios de EE.UU. “prioridad” y circunscribir los países periféricos como los de Latinoamérica a su circuito económico financiero y de esta manera dar salida a la superproducción estadounidense pero en menoscabo de las economías nacionales quedando al trasluz la contradicción Imperio – Nación pero a la vez quedó expuesto al sol, la sumisión de los gobiernos latinoamericanos en su oportunidad a los designios de las administraciones norteamericanas.

En evidencia de la precaria situación de gobernabilidad en la región, los gobiernos estaban cercados cada día más por las ingentes demandas sociales que erosionaban paulatinamente la credibilidad y el liderazgo respectivo, asumiendo políticas públicas que no gozaban de la receptividad, ni de legitimidad y dejaban a los gobiernos a fragor de la intensidad de los reclamos y protestas sociales, quedando al desnudo gobiernos nacionales sin ascendencia social y del otro lado, la creciente efervescencia social pero carente de una contrapropuesta estratégica para optar a cambiar el imperante modelo político económico.

El extravío político ideológico vivido en la época no era para menos: cundía el desaliento, la desesperanza, quienes hacían mella en la conciencia y en el accionar. El imperialismo se enseñoreaba, alardeaba, con la debacle y el desgajamiento de la Europa Oriental, ocasión propicia para ejecutar un vasto plan y despliegue diplomático en los países latinoamericanos.

En las filas del pueblos y de los y las revolucionarias la trinchera que sirvió de resistencia fue la fe, solamente la fe, y que algún día y dejado al destino la situación iría a cambiar, pero previo en el camino de la lucha de clases quedaron esparcidos, sueños, ilusiones, ensayos, frágiles ante la pujanza del pensamiento hegemónico de la globalización imperialista.

Por eso, al decir de Stiglitz, que Latinoamérica fue el alumno más aplicado, es una aseveración, además de superficial es incierta: si se tiende la mirada al pasado reciente, enfatizamos que quienes tenían responsabilidad de gobierno, gremiales y políticos fueron alumnos, sin luz, sin talento, sin creatividad, sin iniciativa, sin hidalguía, carentes de proyectos nacionales y carente de la continuidad histórica. Para muestra, se adhirieron a las Reformas propuestas por el BM y el FMI como tabla de salvación, como la panacea.

La inyección de recursos financieros en las economías de las naciones estaba sujeta a restricciones, reformulaciones del gasto social, planes de desarrollo y demás modalidades todo a “sugerencia” de dichos entes financieros internacionales con recursos frescos pero sin generar capacidad productiva y sin ninguna generación de valor agregado.

El interés de EE.UU. - y se deduce del pensamiento de Stiglitz- la urgente necesidad de conseguir mercados foráneos para darle salida a su superproducción y darle agilidad a su propia economía, en vez de allanar las brechas asimétricas entre las economías de EE.UU. y nuestros países; como anzuelos surgen los TLC, el ALCA, el Plan Puebla – Panamá, entre otras modalidades de conjunto o bilaterales, proyectos o iniciativas donde nunca se plantea la simetría si no todo lo contrario.

En otro orden de idea, las ingentes y nefastas consecuencias para América Latina dio como resultados gruesas capas de desempleo ya que se dio prioridad a que el Estado privatizara industrias básicas y acoplaran tecnología de punta, la indetenible importación de bienes y servicios coartada para entusiasmarnos que estábamos a la par del “desarrollo”; en tanto que el sector primario de producción se lo reservaban en tácita obediencia de los gobiernos nacionales a las corporaciones norteamericanas y el resto del imperialismo internacional.

Por todo lo dicho aquí y por todo lo que tiene que decir el pueblo es que no queremos volver al tétrico pasado de los y las Neoliberales y que hoy vienen a ofrecernos en fino estuche pero su letal veneno es el mismo que ofrecieron en el pasado. Ya hoy el pueblo tiene otra lectura y se está escribiendo la historia nacional con letras de oro.

Nota: Mucho agradecimiento al Prof. Menry Fernández y a las y a los participantes de la asignatura Políticas Públicas y Gestión Pública del Doctorado Ciencias para el Desarrollo Estratégico de la Universidad Bolivariana de Venezuela – Caracas.

*Profesor – Periodista

gaspar_velasquez@yahoo.es

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